ExHacienda San Pedro Tenexac, Sin Numero, Terrenate Tlaxcala C.P. 90540
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Nuestra Historia
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Tenexac tiene su origen en las mercedes de tierra que otorgó la Corona Española a la Nueva España, en los siglos XVI y XVII

En el cinturón volcánico y sierras nevadas se yergue
la Hacienda de Tenexac
sobre amplios llanos cubiertos de sabinos, matorrales y magueyeras.

mainEsta hacienda, ubicada en el municipio de Terrenate, zona pulquera, agrícola y ganadera, en donde destacan los cascos vetustos, algunos de ellos, majestuosos en su sobriedad, la mayoría levantados en la época virreinal y remodelados en los siglos XIX y XX. Cuando se da el proceso de adquisición de bienes, se estabiliza y da lugar a la consolidación de las haciendas como unidades estructuradas de alto rendimiento económico y producción agrícola del México Virreinal; época en que a la población indígena se suman los españoles, criollos y mestizos. Estas haciendas han sobrevivido a la reforma agraria teniendo que transformar sus actividades, pero aun conservan su arquitectura y belleza.

El más antiguo poblamiento conocido en esta zona es el otomi. Los otomies resguardaron su territorio de los mexicas, gracias a las alianzas con los tlaxcaltecas. A través de esta zona está, trazada la ruta de Hernán Cortés en su viaje de conquista a Tenoxtitlàn.

Tenexac, como la mayoría de las haciendas del Estado de Tlaxcala, tiene su origen en las mercedes de tierra que otorgó la Corona Española a la Nueva España, en los siglos XVI y XVII. El siglo XVIII ve erigirse, en tierras de Tenexac, los primeros muros que hoy son el vestigio más antiguo de sus construcciones.

A finales del siglo XIX, el señor Justo Bretón y Trillanes adquiere la propiedad de la hacienda de San Pedro Tenexac, haciendo el pago a sus antiguos propietarios la Sra. Guadalupe Hizardi y don Pedro M. Gorozpe, en 100,000 pesos oro. Esta propiedad se encuentra a 2,500 metros sobre el nivel del mar, contaba con 12,500 hectáreas incluyendo 78 ranchos anexos. (Para el año de 1892 el Sr. Justo Bretón y Bretón recibe la hacienda de manos de su padre al contraer matrimonio con doña Alexandrina Turnbull Bretón), es entonces cuando éste reconstruye los vestigios más antiguos de sus muros. Esto es lo que ahora vemos erguirse como el casco de la Hacienda de Tenexac. Los señores Bretón Turnbull heredan la hacienda a la octava de sus hijos, doña Margarita, quien casó con don Sabino Yano Sánchez y juntos gracias a su dedicación y amor, lograron sostenerla y conservarla, desde entonces Tenexac ha sido el patrimonio de la familia Yano Bretón.

Para el año de 1892, Tenexac figuraba como la hacienda más valiosa de Terrenate, siguiéndole la Noria, Tepeyahualco, Baquedano, Teometitla y, por último, La Laguna.

La producción agrícola de Tenexac se destacó con los cultivos de maíz, cebada, frijol, maguey y haba. Su producto principal fue el pulque, que se vendía en el mercado nacional y regional, así como también en la propia hacienda. Las barricas de pulque se conducían en carretas tiradas por bueyes o mulas a la estación más próxima del ferrocarril.

Hubo un tiempo en el que el altiplano del centro de México fue una alfombra verde, de hojas gruesas cubiertas de espinas. Los magueyes se erguían, alimentados por el lucrativo negocio del pulque, como centro de las extensas haciendas, casonas desde donde los dueños checaban la extracción del aguamiel. Esos tiempos se derrumbaron con la Reforma Agraria y la producción de la cerveza que conllevaron a la decadencia del pulque. Testigos de siglos y generaciones, las haciendas del Estado de Tlaxcala conservan la vitalidad de sus muros y torres, la firmeza de sus balcones de herrería y el encanto de sus ventanas de ojo de buey.

Los valles de los estados de México, Hidalgo y Tlaxcala fueron el asiento de las haciendas pulqueras, que tuvieron su época de mayor esplendor en el S. XIX. La vida en las haciendas oscilaba entre el lujo de la “casa grande”, con lo último de las comodidades generadas en Europa, y la rusticidad propia de la vida en el campo. El gusto por las modas europeas se aprecia en los estilos arquitectónicos, tan diversos como el gusto y la cultura del hacendado. Sobrias casonas de piedra con frontones neoclásicos; construcciones de adobe con postigos y portones abarrocados, con muros fuertes protegiendo un jardín interior.

Las haciendas fueron el centro político administrativo de las comunidades. En sus terrenos había tienda, iglesia, cementerio y, en ocasiones escuela. Las transformaciones sociales del S. XX mexicano terminaron con la organización social en torno a las haciendas. El abandono destruyó muchas, pero hay varias que han sobrevivido tiempos y usos, conservando la gallardía de su pasado.

yanobretonHoy, el hijo e hijas del matrimonio Yano, la Familia Yano Bretón, continúan la tarea envidiable de conservar la Hacienda en su esplendor único. Acceso a sus torres albarranas se aventura escalando tres altos de escaleras elaboradas con madera de mezquite. Circundada por los restos de las más de 100 calpanerias (“calpa” Náhuatl por casas de los jornaleros,) inmoviliza la Capilla de San Pedro, sus frescos recientemente restaurados, donde la imagen magna de San Pedro domina la vista desde el altar. El sillero conserva docenas de monturas talladas y piteadas a mano al igual que espuelas y frenos incrustados en plata, reliquias del Siglo XVIII, usadas por los herederos iconos ecuestres durante los días del rodeo original en los lienzos y corrales que cada año atestiguan a las nuevas generaciones de hombres de a caballo rodeando, destetando y herrando a las famosas reses cárdenas Tenexacquenses.

Si su gracia es una noche de diligencia rumbo a la playa, un fin de semana romántico o un mes secuestrado para pintar, fotografiar, esquematizar un libro o terminar un guion cinematográfico – Hacienda San Pedro TENEXAC es de la hospitalidad tradicional de México; nacida, cultivada y perfeccionada en Tlaxcala – Náhuatl: “Lugar del Pan de Maíz.”